Medical School señalan que la testosterona baja puede manifestarse con cansancio constante, disminución del deseo sexual, pérdida de masa muscular, alteraciones del sueño y cambios en el estado de ánimo. Cuando estos síntomas se mantienen en el tiempo y los estudios de laboratorio confirman niveles hormonales reducidos, algunos pacientes podrían beneficiarse de una terapia de reemplazo hormonal bajo supervisión médica.
La testosterona es la principal hormona sexual masculina y desempeña un papel fundamental en funciones como la fuerza muscular, la producción de espermatozoides, la densidad ósea, el metabolismo y la libido. Con el paso de los años, su producción disminuye de forma progresiva debido a cambios naturales en los testículos y en las hormonas que regulan su funcionamiento.
Sin embargo, la edad no es el único factor involucrado. Los expertos señalan que enfermedades metabólicas como la Diabetes tipo 2 y la obesidad abdominal pueden acelerar significativamente esta caída hormonal.
El endocrinólogo Shalender Bhasin, del Hospital Brigham and Women’s, afiliado a Harvard, explicó que el exceso de grasa corporal puede alterar la producción hormonal y favorecer la conversión parcial de testosterona en estradiol, una hormona relacionada principalmente con funciones femeninas.
Además, la resistencia a la insulina presente en la diabetes puede agravar el desequilibrio hormonal y afectar todavía más el metabolismo. A ello se suman otros factores como el uso prolongado de opioides, corticosteroides y esteroides anabólicos, así como lesiones testiculares, hipotiroidismo y trastornos del sueño como la apnea obstructiva.
Los síntomas más frecuentes suelen aparecer lentamente y muchas veces son confundidos con efectos normales del envejecimiento. Entre ellos destacan la disminución del deseo sexual, la disfunción eréctil, la pérdida de fuerza física, la reducción de masa muscular, el cansancio persistente y las alteraciones emocionales.
Para confirmar el diagnóstico, los especialistas recomiendan realizar análisis de sangre en ayunas durante la mañana, momento en que los niveles hormonales suelen ser más altos. Harvard Medical School indica que la deficiencia debe corroborarse en al menos dos estudios diferentes antes de considerar cualquier tratamiento.
Según Shalender Bhasin, niveles inferiores a 300 nanogramos por decilitro en ambas pruebas permiten establecer el diagnóstico clínico de testosterona baja. Sin embargo, los médicos insisten en que no basta únicamente con los resultados de laboratorio: también es necesario valorar los síntomas y las condiciones generales de salud del paciente.
La decisión de iniciar una terapia de reemplazo hormonal requiere una evaluación individualizada. Aunque este tratamiento puede mejorar significativamente la calidad de vida en hombres con deficiencia confirmada, no está indicado para todos los pacientes.
La terapia busca restaurar niveles hormonales adecuados mediante distintas presentaciones, entre ellas inyecciones intramusculares, geles, parches cutáneos, cápsulas orales o implantes subcutáneos. La elección depende de la respuesta clínica, las preferencias del paciente y la recomendación médica.
Los especialistas señalan que algunos beneficios, como la mejoría del deseo sexual y el estado de ánimo, pueden aparecer en pocas semanas. Otros cambios, como el aumento de masa muscular o la mejora en la densidad ósea, requieren varios meses de seguimiento.
En años recientes, la seguridad cardiovascular de este tipo de tratamientos ha sido ampliamente debatida. Sin embargo, el estudio TRAVERSE sugirió que los riesgos cardiovasculares asociados podrían haber sido sobreestimados en algunos casos.
Aun así, los expertos advierten que la terapia hormonal debe utilizarse con precaución en personas con antecedentes de cáncer de próstata, cáncer de mama masculino, policitemia o eventos cardiovasculares recientes como infartos y accidentes cerebrovasculares.
El seguimiento médico periódico es indispensable para controlar posibles efectos adversos y ajustar las dosis de forma segura. Los especialistas recalcan que la testosterona no debe utilizarse como solución antienvejecimiento ni como tratamiento para aumentar el rendimiento físico sin supervisión médica.
Actualmente, el consenso médico apunta a que el tratamiento hormonal puede ser beneficioso cuando existe una deficiencia comprobada y síntomas persistentes que afectan la vida diaria. En esos casos, acudir con un endocrinólogo permite evaluar los riesgos y beneficios de manera individualizada y establecer un plan terapéutico seguro.
