La mañana de este viernes 23 de enero, el Deportivo Hermanos Galeana, ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero, se convirtió en un punto clave para activistas y vecinos preocupados por el futuro de 183 perros que fueron asegurados y trasladados desde el Refugio Franciscano de Cuajimalpa. La concentración responde al temor de que las autoridades decidan mover a los animales a la Brigada de Vigilancia Animal, una posibilidad que ha encendido las alertas entre colectivos animalistas debido a las condiciones en las que podría realizarse dicho traslado.
Desde primeras horas del día, defensores de los derechos de los animales instalaron un campamento en el acceso principal del deportivo como forma de vigilancia permanente. La presencia constante, acompañada de pancartas y recorridos de observación, busca garantizar que cualquier decisión relacionada con los perros se realice con total transparencia y priorizando su bienestar físico y emocional.
Uno de los principales reclamos de los manifestantes es el acceso a información clara y oportuna. Los grupos animalistas han solicitado a las autoridades detalles precisos sobre el posible traslado, incluyendo los motivos, los protocolos que se aplicarían y las condiciones sanitarias en las que se encuentran los animales. También exigen que cualquier procedimiento sea supervisado por personal veterinario calificado y que se informe públicamente sobre el estado de salud de cada uno de los perros.
Durante las inspecciones realizadas en el Deportivo Hermanos Galeana, representantes de los colectivos han documentado que algunos animales presentan afecciones respiratorias, por lo que se encuentran bajo observación médica. De acuerdo con los reportes de los activistas, 170 perros permanecen actualmente en las instalaciones del deportivo, mientras que 13 fueron trasladados a un hospital veterinario para recibir atención especializada y ser evaluados con mayor detalle.

Dentro del recinto, los perros cuentan con alimento, resguardo y supervisión veterinaria constante. El personal asignado se encarga de monitorear su estado general y dar seguimiento a los casos que requieren atención específica. Aun así, los activistas subrayan la importancia de que estas condiciones se mantengan y de que cualquier movimiento futuro se realice bajo protocolos estrictos que garanticen la integridad de los animales y eviten riesgos innecesarios.
El plantón también responde a acuerdos previos entre autoridades y colectivos, los cuales han permitido visitas supervisadas y el monitoreo directo del resguardo. Los grupos participantes han señalado que continuarán con la vigilancia y que extenderán sus recorridos a otras posibles locaciones, en caso de que se concrete algún traslado.
La exigencia de transparencia incluye el destino final de los 183 perros. Las organizaciones animalistas han reiterado su postura a favor de que los animales regresen a hogares definitivos o sean canalizados con adoptantes responsables, y piden que cualquier decisión se tome mediante diálogo y consulta. Mientras tanto, mantienen la vigilancia activa a la espera de una resolución oficial que aclare el futuro de los perros y garantice que su bienestar sea la prioridad.
